Como nacimientos armónicos contamos el parto en agua y el parto vertical, los cuales en nuestro país se consideran alternativos, en tanto no suelen ser comunes. Una tercera opción es dar a luz en casa.
Parir en el agua
Ofrece múltiples ventajas tanto para la madre como para el recién nacido. Consiste en sumergir a la parturienta en una bañera llena con agua a una temperatura cercana a los 37 grados. Esta forma de nacimiento aporta diversos beneficios:
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Procura a la mujer confort y movilidad.
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La posición sedente que adopta la madre en la bañera, facilita el descenso del bebé. La postura tiende a lo vertical, por lo que es cónsona con la fisiología del parto.
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Al estar el cuerpo sumergido, se reduce la presión sobre el abdomen. Así se favorecen las contracciones uterinas y la circulación sanguínea, lo cual tiene como consecuencia una adecuada oxigenación de los músculos uterinos y del bebé.
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El agua relaja los músculos del piso pélvico y facilita la dilatación.
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Baja la presión sanguínea.
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Produce un efecto de analgesia natural y una sensación placentera. Las terminaciones nerviosas se saturan con esta sensación de placer que otorga el agua tibia y disminuye las señales de dolor que viajan hasta el cerebro. Por dicha razón a esta herramienta también se le denomina “aquadural” (porque sustituye a la anestesia peridural).
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Además de mitigar el dolor físico ayuda a reducir la ansiedad y favorece la relajación mental.
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Para el bebé también produce beneficios, porque pasa de un medio acuático (estaba flotando en el líquido amniótico) a otro, por lo que el proceso de transición es más amigable.
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Otro aspecto hermoso del parto en agua es la integración de papá al proceso. Se acostumbra en esta forma de nacimiento que el padre esté presente como apoyo de su pareja. Su presencia profundiza su vínculo afectivo con la madre y el hijo.
Parto Vertical o Fisiológico
Al parto vertical también se le denomina “parto fisiológico”, porque es congruente con la mecánica del nacimiento. Por esa razón, facilita el descenso del bebé y suma otras bondades, tales com
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Con esta postura y el movimiento circular de la pelvis que la mujer naturalmente adopta cuando se le presentan las contracciones, el bebé se va amoldando a la estructura del cuerpo materno.
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Ayuda a aumentar el diámetro de apertura del canal pélvico, es decir, favorece la dilatación.
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Contribuye a la mejor oxigenación del bebé y el útero.
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Ofrece posibilidad de movimiento y libertad de desplazamiento, lo cual es impedido si la mujer se encuentra acostada.
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En la etapa expulsiva, al estar de cuclillas o semiincorporada, las piernas son un excelente soporte físico para la mujer.
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La verticalidad facilita el esfuerzo de pujo para expulsar al bebé.
¿Es posible dar a luz en casa?
Esta es una opción inusual en Venezuela, debido a los miedos enraizados en nuestra sociedad en torno a los riesgos del parto. Para la facilitadora de nacimiento Beatriz López “se sobredimensionan los riesgos muchas veces por falta de información sobre la fisiología del parto, y también por la desconfianza de la mujer sobre su propia capacidad para dar a luz de forma natural”. Un nacimiento en casa debería realizarse bajo ciertas condiciones:
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Siempre que se trate de un embarazo normal, que no haya presentado complicaciones.
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Que cuente con la presencia de un ginecobstetra monitoreando todo el proceso del nacimiento.
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Armar previamente un plan de contingencia con un centro de salud, por si surge alguna complicación de última hora.
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Un nacimiento en casa es íntimo, acogedor y facilita la integración familiar.
¿Se puede humanizar la cesárea?
Según la filosofía de Embarazarte, cuando la cesárea es la única alternativa para que bebé nazca, debe humanizarse, porque es una experiencia de nacimiento, aunque el medio sea una intervención médico-quirúrgica. Para ello debe procurarse que la embarazada esté acompañada por una persona ligada afectivamente a ella, igual como se haría en el caso de un parto natural. Al tener estas condiciones se puede estimular la oxitocina, -llamada endorfina del amor-, que beneficia la contracción uterina post-nacimiento y el cese de la hemorragia, además de propiciar las hormonas necesarias para la lactancia de bebé.
Además, con la asistencia de una facilitadora de nacimiento, se pueden incluir herramientas de relajación diferentes a los fármacos químicos. La relajación ayuda a la recuperación, reduce las posibilidades de depresión post-parto y favorece la producción de prolactina, para la secreción del calostro y posteriormente de la leche materna.
Mientras mamá se recupera los 40 minutos posteriores a la operación, una facilitadora de parto está pendiente que bebé esté con papá, lo cual da seguridad al recién nacido, al igual como se hace en el parto natural.