
Elizabeth Garet es enfermera graduada en Montevideo. Emigra a Venezuela y es aquí donde se forma como doula con Gladys Garfias, Silvia Leiva y la doctora Eva Gundberg: “fui la primera persona contratada como doula a nivel público en el Programa regional de salud sexual y reproductiva del Estado Nueva Esparta”, cuenta, donde conoció al ginecobstetra José Puchi, quien se desempeña como partero y defensor del nacimiento humanizado en la isla.
Para Garet su experiencia ha sido positiva, porque “he logrado sensibilizar a médicos y enfermeras, tanto en hospitales, como en clínicas privadas. Me alegra saber que ha aumentado el número de partos naturales en el Estado porque no he conseguido resistencia, sino receptividad”.
Además señala que su trabajo ha impactado en lo político, debido a que junto a otros defensores de la causa, introdujo en el Consejo Legislativo del Estado Nueva Esparta un proyecto de ley en el que se ampara el nacimiento humanizado.
Lo vital del trabajo de la doula es que “alimenta emocionalmente a la mujer en trabajo de parto, porque no hay nada como un abrazo, un apretón de mano, una caricia o una palabra de aliento susurrada al oído. Además, es importante trabajar con las embarazadas para que se empoderen de su cuerpo y exijan los derechos para ellas y sus bebés”, considera Garet.
Doula es el nombre reconocido internacionalmente para designar a las “mujeres que apoyan a otras mujeres durante el parto” a través del acompañamiento, el soporte emocional, los masajes y sugiriendo movimientos, posturas o ejercicios que faciliten el desarrollo natural del nacimiento de bebé. Su función es alentar y confortar a la mujer que está dando a luz, a diferencia de la comadrona, cuyo rol era recibir al bebé.
Hay estudios realizados en los Estados Unidos, como el realizado por Kennell J., Klaus M., McGrath S., Robertson S. y Hinkley, C. (Continuous emotional support during labor in a US hospital. A randomized controlled trial), que dicen que la presencia de la doula disminuye:
A la defensa del Nacimiento Humanizado
El doctor José Puchi reconoce que sus mentores en el tema del nacimiento humanizado son su colega Arnaldo Cogorno y la psicológa clínico Carmen Elena Ochoa. “Mi primer parto en agua que fue en el 2000, lo asistí junto a ellos. Ese momento cambió mi óptica de la profesión”, relata.
Para José Puchi, la embarazada es quien debe tener el poder. Sin embargo, indica que cada vez que atiende un nacimiento, siempre fuera de quirófano, mantiene monitoreo constante de la frecuencia cardíaca, posición del bebé, dilatación, etc., porque siempre se debe asegurar el bienestar de madre e hijo.
Afirma que la presencia de la doula es tan importante como estimular a la embarazada a adquirir formación a través de la educación prenatal: “la paciente que está entrenada, va a parir en paz porque posee información y herramientas que le permiten mantener el poder sobre su cuerpo y sobre la situación”.
Tanto el doctor Puchi, como Elizabeth Garet coinciden en decir que “La doula es el mejor pitosín que puede haber”.
El equipo Embarazarte está conformado por educadoras prenatales que también se desempeñan como facilitadoras de nacimiento y consejeras de lactancia materna.
En la próxima entrega, el testimonio de una doula y un ginecobstetra de Maracay.